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Te has preguntado alguna vez.. ¿Por qué todos nuestros esfuerzos  son tan reactivos?

Somos más propensos a reaccionar ante los hechos que a preverlos. Incluso cuando hablamos de prevenir buscamos formalizar reglas que terminan en la coacción. A las empresas nos encantan las reglas, ante una situación que nos molesta o perjudica hacemos políticas para regular la conducta  de los colaboradores, creyendo fielmente que es la solución.

Lo interesante está en desafiar la suposición ¿Y si a la regla le omito el castigo y lo cambio por un beneficio?

En Canadá, el departamento de policía de Richmond creó el programa «Tickets Positivos», un programa que en lugar de multar a los delincuentes se centra en localizar a  todos aquellos jóvenes que hacen buenas acciones y premiarlos, buscando reforzar las buenas conductas. Tomó algo de tiempo pero funcionó y logró reducir la incidencia de delitos del 60 al 8 porcentual.

Esta historia me hizo recordar  a una empresa que empezó a premiar los pequeños logros de sus colaboradores, premió a la señora que no sabía usar excel pero quería conocer la playa y aprendió, se implementó un tablero donde cada acción que realice el colaborador te daba puntos, por ejemplo por terminar sus compromisos del día en m

enos tiempo de lo usual, obtenías un monto de puntos  que son  acumulables, y si terminas la tarea y le brindas apoyo a otro compañero te daban el doble de puntos, cuestiones tan sencillas como tener ordenado su lugar de trabajo, usar chaleco de seguridad, contestar todos tus correos antes 10am, todo era canjeable en un tablero por boletos de cine, membresía de gimnasio, suplementos alimenticios, entradas a parques, seguro de carro, vales de despensa, vales de gasolina, vales de comida, monederos electrónicos de tiendas departamentales, electrodomésticos, entre otros.

Hasta donde sé les funciona bien, los colaboradores se esfuerzan por hacer esas pequeñas cosas que impactan en la meta. Es a lo que le llamo hacer que a la gente le importe. Sorprendentemente hacen más en el mismo tiempo y la empresa  ya no contrató nuevas posiciones y los colaboradores no sienten que trabajan más .

Ahora piensa en esas  pequeñas cosas que te gustarían que cambiaran dentro de tu empresa, la magia está en  que vivan y celebren el progreso, no hay nada más motivador para los seres humanos que vivir el progreso, se despierta la certeza de éxitos en el horizonte y poco a poco se conquista la cima.

Haz que importe.

Genera impulso con pequeñas victorias, no hay nada más motivante que vivir y celebrar el progreso.

¡Sonríe¡ Paty Vargas