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Todos hemos experimentado momentos en nuestra carrera profesional en donde proceso de reclutamiento no resulta como esperábamos.


Hace algunos años, tuve la oportunidad de contratar a la persona que me parecía la indicada para mi unidad de negocio. Sin embargo, poco después de que la persona se uniera a nuestro equipo, pronto se hizo evidente que el resultado no llegaba y que la persona no era la indicada.

A pesar de que el reclutamiento no salió como esperaba, la experiencia me brindó valiosas lecciones que han influido en la forma de abordar futuros procesos de contratación. Aprendí que reclutar por valores es una piedra angular en la construcción de equipos sólidos y cohesionados.

Cuando hablamos de valores, nos referimos a aquellos principios fundamentales que son compartidos tanto por los colaboradores así como por la empresa. Es la convergencia entre lo que es importante para el individuo y lo que es esencial para la organización.

Entendí que invitar al equipo a personas conscientes va más allá de simplemente buscar individuos que realicen las actividades asociadas con su puesto. Valoré la importancia de reclutar colaboradores que comprendan que para cumplir con los resultados, es vital tomar la iniciativa y buscar activamente oportunidades y soluciones.

Esto implica asumir la responsabilidad de nuestras acciones y compromisos, así como tomar la propiedad de los resultados que generamos. No hay candidatos buenos o malos, solo necesitamos colocarlos en el lugar adecuado, como plantas que necesitan tierra fértil y nutrientes para crecer.

En este caso, la empresa es la tierra, el colaborador es la planta y los valores son los nutrientes. Si no hay un buen ajuste entre los valores de la empresa y el colaborador, la planta no florecerá. Los valores son esenciales para dictar la cultura laboral y garantizar un ambiente de trabajo productivo y armonioso.