Seleccionar página

En la búsqueda de candidatos ideales, muchas empresas caen en la trampa de crear perfiles de trabajo que combinan varias funciones que requieren habilidades distintas en uno solo. Este enfoque, comprensible en su intento de maximizar el rendimiento, a menudo da lugar a lo que podríamos llamar «puestos Frankenstein».

Los puestos Frankenstein son aquellos que combinan múltiples responsabilidades y funciones en uno solo, sin considerar las habilidades y preferencias individuales de los empleados ¿El resultado? Un ambiente laboral donde muchos candidatos se sienten abrumados e incompetentes en sus tareas, lo que lleva a la procrastinación y, eventualmente, a la rotación de personal.

Cuando los empleados se enfrentan a un puesto Frankenstein, tienden a posponer o evitar ciertas tareas porque no se sienten competentes o interesados en ellas. ¿Quién disfruta sentirse incompetente en su trabajo?. Esta falta de satisfacción y eficiencia conduce a una alta rotación de personal, un síntoma claro del Efecto Frankenstein en acción.

Es importante entender que la diversidad de habilidades puede ser valiosa, pero no siempre es realista esperar que un solo individuo sobresalga en todas las áreas requeridas por un puesto. Los estudios en neurociencia cognitiva nos recuerdan que el cerebro humano no está diseñado para realizar múltiples tareas de manera eficiente.

¿Cómo romper el ciclo del Efecto Frankenstein? Es fundamental reconsiderar los perfiles laborales y diseñar roles que se ajusten mejor a las habilidades y preferencias individuales de los empleados. Esto implica revisar y ajustar los perfiles de trabajo para que sean más realistas y funcionales.

Al reconocer y valorar la diversidad de habilidades de las personas, podemos crear equipos más sólidos y comprometidos, lo que a su vez fomenta un entorno laboral más productivo y satisfactorio para todos.

“Si un puesto ha experimentado una rotación de personal de más de tres veces al año, es probable que estés experimentando el «efecto Frankenstein» en tu empresa.”

 

¡Sonríe!
Paty Vargas