Desde niña me ha gustado leer cosas poco comunes para algunas personas o incluso cosas que no entendía del todo. Me gustaba hacerme preguntas y seguir leyendo hasta encontrar alguna respuesta… o hasta descubrir nuevas preguntas.
En una de esas búsquedas me encontré con un fenómeno de la física llamado cambio de estado. Y hoy, intentando dar respuesta a ciertas preguntas, no sé cómo llegué de nuevo a temas de física. Apareció ante mí algo que todos conocemos: el agua puede ser hielo, líquido o vapor. Sigue siendo agua; su composición no cambia. Lo que cambia es su estado y, con él, su comportamiento.
Si intentaras cortar el vapor con un cuchillo, nunca lo lograrías. No porque el vapor haya desaparecido, sino porque estás usando la herramienta equivocada para el estado en el que se encuentra.
Entonces dije: ¿y si ahorita está pasando algo similar en el mercado? Escucho mucho: “no hay venta”, “falta venta”, “la venta va lenta”. Pero, si lo vemos de una forma diferente, los clientes siguen existiendo. Las necesidades continúan. Lo que cambió fue el estado del mercado.
Y cuando seguimos usando las mismas herramientas de siempre para un entorno que ya cambió, el problema no es que las oportunidades hayan desaparecido; el problema es que seguimos intentando alcanzar el “vapor” con un cuchillo.
Culiacán cambió. Cambió la manera en que circula el dinero. Cambiaron las prioridades, los hábitos y hasta la forma de decidir una compra.
Entonces, ¿qué nos hace pensar que la misma forma de vender de hace unos años es la que va a funcionar hoy?
Creo que este momento exige hacer más preguntas que afirmaciones. Arriesgarnos a probar cosas distintas. Actuar, medir, corregir y volver a intentarlo. Y sí, nos toca desaprender, porque muchas veces lo que antes nos hizo crecer es lo que hoy nos está frenando.
El mercado no dejó de ofrecer oportunidades. Quizás, solo quizás, simplemente cambió de estado. Y ahora nos toca encontrar las herramientas correctas para entenderlo.
Quien cree que ya lo sabe todo, en realidad dejó de avanzar.
¡Sonríe!
Paty Vargas.
