Actualmente estoy buscando cubrir algunas posiciones directivas y me está pasando algo que me tiene intrigada. Son buenos perfiles, están en buenas empresas, tienen buenos puestos y, cuando les pregunto cómo están, me dicen: “Bien, estoy a gusto”.
Entonces les pregunto: si estás bien, ¿qué te haría escuchar una oportunidad?
Y ahí cambia la plática. Empiezan a salir cosas que ni ellos habían identificado: ya no les emociona igual, sienten que dejaron de crecer, hacen lo mismo todos los días o simplemente perdieron ese empuje que antes tenían o sus prioridades y necesidades cambiaron. Creo que psicológicamente tiene sentido: la motivación no siempre desaparece de golpe. Uno se acostumbra, sigue funcionando, cumple, resuelve, saca la chamba… y puede tardar en darse cuenta de que por dentro algo ya cambió.
Me encanta investigar, me di a la tarea de indagar más y encontré un dato que me hizo mucho sentido: State of the Global Workplace 2026 de Gallup reportó que el compromiso de quienes dirigen cayó de 31% en 2022 a 22% en 2025.
Hablamos mucho de cómo motivar y cuidar a las personas del equipo, pero ¿quién cuida a los que dirigen? Tal vez ahí tenemos un punto ciego. A ellos también se les acaba la gasolina y, mientras sigan cumpliendo, es fácil pensar que todo está bien. También necesitan sentirse retados, escuchados, reconocidos y acompañados. También cambian sus prioridades. También pueden preguntarse qué sigue.
Y ahí está, para mí, lo interesante:
Quizá estamos dejando solos a quienes llevan años sosteniendo una parte importante del negocio. Y esa desconexión no solo puede terminar en una renuncia; también puede ser una de las razones por las que un área, o incluso una empresa, deja de crecer como antes.
Cuando eres dueño, socio, fundador o director… ¿quién te pregunta qué sigue para ti?
Porque también ahí puede llegar la rutina. Puedes seguir creciendo el negocio, tomando decisiones, resolviendo y cuidando a todos, pero dejar de preguntarte qué te emociona a ti.
A veces no necesitamos irnos.
Necesitamos volver a encontrar algo que nos mueva.
¿Cuándo fue la última vez que le preguntamos a quien siempre resuelve: “¿tú cómo estás?”
