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Imagina que estás emocionado porque en tu empresa, finalmente, han decidido crear un nuevo puesto. Han identificado una necesidad, han visto una oportunidad y ahora es el momento de encontrar a la persona adecuada para llenar ese vacío.

Te cuento lo que he visto como reclutadora. Un impresionante 63% de los puestos de nueva creación terminan rotando. ¿Por qué? Bueno, uno de los comentarios más comunes que escucho es: “No cumplió con lo que esperábamos”. Pero aquí viene la gran pregunta: ¿realmente sabíamos qué esperábamos del puesto?

He tenido muchas conversaciones donde pregunto: “¿Qué esperabas de este colaborador?” La respuesta, en muchas ocasines, es titubeante o completamente diferente a lo que se había platicado cuando decidieron crear el puesto. Esto me hace pensar que, si no tenemos claro qué queremos, es imposible que alguien pueda cumplir con esas expectativas.

Crear un puesto nuevo genera expectativas, y está bien que así sea. Pero esas expectativas deben estar bien definidas, ser medibles y es vital que la empresa también tome acciones para apoyar al colaborador en su camino hacia el éxito.

Entonces, ¿qué podemos hacer para mejorar este proceso? Primero, tomémonos el tiempo para definir claramente qué se espera del puesto, no solo en términos de tareas, sino también de resultados específicos. Segundo, desarrollemos indicadores sencillos que nos permitan medir si vamos por buen camino. Y tercero, hagamos un plan de acción como empresa para asegurarnos de que estamos brindando el apoyo necesario para que esas expectativas se cumplan.

Un aspecto clave para el éxito es definir lo que se espera desde el primer mes. Al establecer acciones concretas, indicadores claros y las herramientas que se utilizarán, estamos preparando el terreno para un inicio sólido. No solo se trata de lo que se espera en el primer mes, sino de un plan detallado que abarque los primeros seis meses.

Este plan debe incluir momentos clave para dar retroalimentación y ajustar el rumbo si es necesario. Las reuniones mensuales son esenciales. Son una oportunidad para platicar con el colaborador, escuchar cómo se siente y juntos determinar el camino a seguir.

Estas reuniones no son solo para revisar el progreso, sino para asegurarnos de que el colaborador se siente apoyado y sabe exactamente qué se espera de él. Es común que un colaborador piense que está haciendo bien su trabajo simplemente porque no ha recibido comentarios negativos.

Al final del día, el éxito de un nuevo puesto depende de la claridad con la que se definen las expectativas y del apoyo que brindamos a nuestros colaboradores para que puedan cumplirlas.

Por otro lado, otro aspecto clave también sería seleccionar a alguien con gran capacidad de adaptación al cambio, ya que esto le permitirá ajustarse rápidamente a las necesidades emergentes del puesto y de la organización.

¡Sonríe!