Seleccionar página

Platicando con un cliente hace poco, mientras revisábamos candidatos para una posición clave, me dijo algo que escucho seguido: “No estoy seguro… no me termina de convencer”.

Salí de la llamada pensando en eso y, curiosamente, recordé la teoría de la relatividad especial de Einstein.

En física hay una idea muy simple pero muy profunda: todo depende del punto de referencia desde donde observas. Dos personas pueden ver el mismo fenómeno y describirlo de forma distinta, y aun así ambos pueden tener razón.

En el reclutamiento pasa algo muy parecido.

Después de años entrevistando talento y acompañando procesos de selección, he visto muchas veces el mismo patrón: un candidato que en una empresa no termina de encajar y, meses después, lo veo triunfando en otra empresa. Mismo perfil, misma experiencia… diferente contexto.

Eso me recuerda que el talento no siempre es un valor absoluto.

Depende del momento de la empresa, del estilo de liderazgo, del equipo que ya existe y de lo que realmente se necesita resolver.

Por eso las entrevistas no deberían buscar solo “al candidato perfecto”. Más bien deberían ayudarnos a entender en qué entorno esa persona puede desplegar su mejor versión.

A veces no cambia el candidato.

Lo que cambia es el marco desde donde lo estamos observando.

¡Sonríe!

-Paty Vargas