Seleccionar página

Me invitaron a conocer un corporativo y, aunque iba con otra idea, terminé llevándome un aprendizaje que me puso a pensar.

 

Mientras esperaba, me quedé observando a las personas trabajar. Había una que parecía vivir ocupada. Iba y venía todo el tiempo, llamadas, juntas, mensajes, pendientes… siempre corriendo y con la agenda saturada. Se veía agotada todos los días.

 

Pero también observé a otra persona. Más tranquila, menos ruido, y aun así, era quien resolvía, daba seguimiento y realmente sacaba las cosas adelante.

 

Ese día entendí algo que me dejó pensando mucho.

 

Estar ocupado no siempre significa avanzar. Hacer actividades no siempre te lleva al resultado.

Dar el “extra” no es cargar más peso. Mucho menos vivir estresado ni agotado siempre. Es hacerse cargo: pensar antes, resolver sin que lo pidan, cuidar detalles que nadie ve y terminar lo que otros dejan a medias.

 

Desde ese día empecé a ver el trabajo y hasta mi propia manera de hacer las cosas de forma diferente.

 

Aún sigo aprendiendo.