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Según datos del INEGI, la tasa de desempleo en Culiacán ronda el 4.6% y muchas personas declaran estar buscando trabajo activamente. En las calles lo escuchamos: hay menos ingresos, más despidos, empresas en reestructura. Pero, al mismo tiempo, del otro lado, hay empresas que no logran cubrir vacantes. ¿Cómo puede coexistir todo esto? Ayer supe de un puesto por el que ya pasaron dos personas en menos de un mes.

¿Falta de compromiso? ¿Mala selección? ¿Errores en la búsqueda? Tal vez sí. Pero también, tal vez, es momento de hacernos otras preguntas. Recuerdo que un profesor de física nos explicó el fenómeno del campo magnético:

“Un imán no atrae a todo lo que toca —dijo—. Solo atrae a lo que tiene la composición adecuada para responder a su energía.” Y así pasa con el talento. No es que no haya personas; es que lo que proyectamos como empresa no siempre conecta. No atrae. No emociona. Y si no hay algo por lo que valga la pena quedarse, la rotación no sorprende.

A veces, cambiar la pregunta nos lleva directo a la respuesta.
“No es que no haya metal… es que tu campo no lo está atrayendo.”
¿Tienes alguna vacante?