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Hay momentos que no planeamos.
Noticias que no esperábamos.
Situaciones que parecen detenerlo todo.

En lo personal, he pasado por uno de esos momentos… De esos que no se cuentan tan fácilmente, pero que te transforman.

Una pérdida, un cambio radical. No es solo en lo personal: en el mundo laboral, también pasa. Un colaborador clave se va. Un proyecto se cae. Una empresa entra en crisis, una ciudad entra en crisis. Nadie nos prepara para eso, pero sí podemos prepararnos para responder.

En RH hablamos mucho de competencias. Pero hay una que no siempre se mide: la capacidad de reconstruirse. Y eso aplica a líderes, colaboradores, y sí… también a nosotros, los reclutadores, consultores y directores.

Hace un par de años conocí a Ernesto, dueño de una empresa familiar que llevaba más de 15 años operando. De la noche a la mañana, perdió a su principal proveedor por una situación que no dependía de él. Las deudas lo alcanzaron, los colaboradores entraron en pánico y, por un momento, pensó en cerrar todo. No tenía el control, pero sí tomó una decisión: En vez de quedarse esperando a que «todo pase», eligió moverse.

Vendió activos que no usaba, renegoció con clientes, pidió ayuda, reorganizó su estructura, y lo más importante: cuidó a su gente y habló con honestidad. Hoy su negocio no solo sigue en pie, sino que se transformó en una empresa más ágil, más humana y más clara en su propósito.

La vida no avisa. Tampoco lo hacen las crisis. Pero sí hay algo que podemos entrenar: nuestra actitud. Porque cuando no puedes controlar lo que pasa, aún puedes decidir cómo actuar frente a eso. Y esa decisión, en lo personal o lo empresarial, lo cambia todo.

Cuando todo se tambalea, lo que te sostiene es quién eres y cómo eliges pararte frente a lo que pasa
. Las empresas que han salido adelante no lo hicieron porque no tuvieron problemas, sino porque el equipo supo mirar hacia adelante. En mis años acompañando empresas, he visto cómo la actitud de un líder puede ser el ancla o el salvavidas de un equipo completo y lo veo en mi Culiacán.

«Culiacán ha visto caídas… y también grandes regresos»
«Lo que parecía un final… puede ser tu mejor comienzo»
¡Sonríe!
– Paty Vargas.