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Entrevisté a Janet hace un tiempo y me sorprendió el cariño con el que hablaba de la empresa donde su papá trabajó más de 20 años. Me contó que toda su familia prefiere comprar esa marca de lavadoras, y me dio curiosidad. ¿Por qué tanta lealtad?

La historia era simple, pero poderosa. Janet siempre tuvo un buen recuerdo de la empresa donde trabajó su papá, pero lo que realmente la marcó fue cómo lo despidieron. La compañía cumplió con la ley, le otorgó una gratificación extra y, más importante aún, lo acompañó en su transición con apoyo en salud mental, clases de finanzas y coaching para emprender.

Gracias a esa gratificación, Janet pudo terminar su carrera en medicina. Hoy es otorrinolaringóloga y realiza cirugías a niños de escasos recursos. ¿Hasta dónde puede llegar el impacto de una decisión? A veces, despedir con dignidad no solo cambia la vida de un colaborador, sino la de toda una familia… e incluso de una generación entera. Hoy, 12 años después, Janet y su familia siguen hablando con gratitud de esa empresa.

Para ellos, no es solo una marca, es “el lugar donde trabajó el abuelo” así lo mencionan sus hijos al ver la lavadora. Incluso, varios miembros de su familia ahora laboran ahí, porque lo consideran un buen lugar para trabajar. En los tiempos complicados, a veces no hay opción y alguien tiene que irse de la empresa.

No hay peros. Pero si está en tus manos hacer la diferencia en algo, hazlo. No se trata solo de cumplir con la ley, sino de ayudar a las personas a cruzar este puente de la manera más humana posible. Un despido con lo justo e incluso un poco más es un tanque de oxígeno en un momento crítico. Porque la realidad es que la mayoría se va con apenas un mes de sueldo, y hoy encontrar empleo en ese tiempo suena a misión imposible.

Despedir con dignidad no solo impacta a quien se va. Construye marca empleadora, genera lealtad y fortalece la reputación de la empresa a otro nivel. Todos los días recibo llamadas de personas que han perdido su trabajo. Si tienes una vacante, escríbeme y con gusto te comparto los perfiles. Al final, nos toca a todos poner nuestro granito de arena para reconstruir nuestra ciudad.

“Puedes despedir a alguien con respeto o con indiferencia, pero la forma en que lo hagas definirá tu empresa.”
– Howard Schultz (ex CEO de Starbucks).


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