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Sin esperarlo, conocí a un danés. En la plática, me sorprendió escuchar que allá la gente trabaja menos horas y tiene sueldos justos. Hice una pausa cuando dijo “sueldo justo”, y le pregunté a qué se refería. Me respondió algo que me dejó pensando: “Justo es cuando puedes vivir bien, no solo sobrevivir”. Y lo más impactante es que, aun así, las empresas siguen siendo rentables.

Me di a la tarea de investigar y confirmé que Dinamarca tiene una economía sólida, baja desigualdad y una de las mejores calidades de vida del mundo. No es por trabajar más, sino por cómo valoran la vida y el trabajo. Me compartió una frase común allá: “Det handler om tillid”, que significa “se trata de confianza”. Y entendí algo profundo: la calidad de vida no está peleada con el éxito ni con la riqueza. Solo que allá, el punto de partida es otro: respeto, equilibrio y propósito.

Días después, mientras revisaba el contenido del programa “Cultura que atrae”, me hice una pregunta: ¿por qué hablar solo de lo que pasa en otros países, si aquí también están ocurriendo cosas valiosas? Justo este mes celebramos el aniversario de Infocus, y fue más que una celebración: fue una pausa con sentido.

Escuchamos historias reales, cercanas, de personas que encontraron aquí algo más que un trabajo. Y confirmé lo que ya sospechaba: lo que atrae no es la vacante ni el sueldo, es la cultura. Porque cuando alguien dice “no me llega el perfil que quiero”, muchas veces la respuesta está adentro: atraes lo que eres. Infocus no es perfecto, pero es un lugar donde se puede confiar, aprender, equivocarse y avanzar.

Un espacio donde las personas se sienten a salvo incluso en sus días más vulnerables. Y eso no es poca cosa. Lo he visto: cuando alguien llega aquí y dice “antes no me gustaba mi trabajo, pero aquí lo disfruto”, no está hablando del puesto, está hablando del entorno. De la confianza que se respira.

Porque, como alguien me dijo una vez, en los momentos difíciles se queda quien encuentra sentido. Y eso también es hacer empresa: no solo lograr resultados, sino crear un lugar que transforme, que se sienta, que deje huella en quien llega y también en quien se va. Porque, al final, de eso se trata: de construir algo que valga la pena vivir. Todos los días.

“Trust is cheaper than control.”
(“La confianza es más barata que el control.”)
Lars Kolind

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