Estas semanas he estado leyendo libros sobre compensación y me quedé pensando en algo.
En esa lectura me imaginé al estudio de sueldos como un mapa. Que nos ayuda a saber dónde estamos parados y qué están haciendo los demás. Pero un mapa, por sí solo, no nos dice cuál es el mejor camino.
Este último año aprendí que no solo es comparar cuánto paga el mercado. Lo descubro cada que hago un estudio de sueldos: eso no es suficiente. Hay que entender qué posiciones serían más difíciles de cubrir si quedaran vacantes, cuáles tienen un impacto directo en los resultados de la empresa, si el talento es escaso y qué roles de verdad son claves (aquí te dejo una muestra parcial de rangos salariales en Sinaloa).
También hay que entender qué tan difícil es encontrar cierto talento, el nivel de responsabilidad de una posición y el impacto real que tiene en el negocio.
Porque dos puestos pueden llamarse igual y tener realidades completamente distintas y pasa mucho.
No necesariamente aporta el mismo valor un Gerente Comercial en una empresa que en otra. Y tampoco todas las personas generan el mismo impacto ocupando la misma posición.
Por eso, más que comparar salarios, quizá debemos entender qué es lo que realmente nos aporta valor, casi siempre está en la persona y no solo en el conocimiento.
El mercado nos da una referencia nada más.
Considero que el verdadero valor de un estudio de sueldos no está en comparar salarios solamente, sino en ayudarnos a entender dónde vale la pena invertir en talento.
¡Sonríe!
Paty Vargas
