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A menudo, escuchamos a empleados expresar su renuncia debido a la percepción de una carga laboral abrumadora o la sensación de que las tareas son demasiadas o demasiado difíciles. Sin embargo, al aplicar el pensamiento sistémico, nos damos cuenta de que detrás de este fenómeno hay mucho más de lo que aparenta.
 
Imagina a un empleado enfrentándose a tareas desafiantes sin tener una preparación adecuada. Aunque logre completarlas, lo hace con una sensación constante de incertidumbre y estrés.

En tales circunstancias, ¿cómo podríamos esperar que este se sienta motivado y comprometido? El entrenamiento adecuado no sólo proporciona todas  las habilidades necesarias, sino también la confianza para enfrentar cualquier desafío.
 
Incluso los empleados más talentosos necesitan sentir el respaldo de un buen equipo. El acompañamiento y el apoyo no solo les brindan un sentido de pertenencia, sino que también les permiten sentirse seguros al explorar nuevas ideas y enfoques. Saben que no están solos cuando enfrentan dificultades.
 
Es fundamental diferenciar entre eficiencia y eficacia. ¿Qué sucede cuando un empleado completa una tarea rápidamente pero comete errores? La falta de supervisión y retroalimentación adecuadas puede llevar a una falsa sensación de éxito, que eventualmente se desvanece con la detección de errores.
 
El mito de la carga de trabajo es solo la punta del iceberg. Detrás de este problema se esconde un conjunto de factores complejos que merecen ser explorados; cada empresa tiene los propios. Para abordar este desafío y controlar la rotación de personal, es esencial adoptar un enfoque flexible y sistemático.
 
Preguntas como si se proporciona un programa de entrenamiento formal, si se respeta dicho programa, si se cubren todos los módulos planificados y si hay un sistema de retroalimentación nos permiten identificar áreas de mejora y desarrollar estrategias efectivas.

La pregunta más efectiva para retener el talento en esta era de burnout es: «¿Cómo podríamos simplificar y hacer más manejables las tareas para nuestros empleados?»
 
Al abordar estas cuestiones, descubrimos que el problema no radica únicamente en la cantidad de trabajo, sino en la gestión y en el ambiente laboral en general.
 
“A menudo, la realidad va más allá de lo que percibimos a simple vista.”
¡Sonríe!