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Ver las redes sociales estos días me hace pensar en la palabra independencia. Para mí no solo significa la lucha de 1810, sino también la libertad de crear, de emprender, de levantar empresas que generen empleo y bienestar. Y, sin embargo, esa libertad se defiende todos los días: ante la inseguridad, ante la economía cambiante, ante la incertidumbre.

Las circunstancias de mi querido Sinaloa nos han llevado a aprender que para seguir adelante hay que ser creativos, cuidadosos y resilientes. Muchas empresas han tenido que ajustar horarios, reinventar procesos y mantener al equipo motivado aunque el panorama sea complejo.

Estas decisiones me recuerdan que, igual que los héroes que nos dieron patria, hoy en Sinaloa también luchamos por nuestra independencia: la de crear y mantener entornos de trabajo, dar seguridad y estabilidad a las familias que integran las empresas. De esto poco se habla.

He escuchado a empresarios decir que hoy les toca mantener los puestos de trabajo, incluso a costa de no crecer ni generar riqueza inmediata, sino sostener lo que ya existe.

Detrás de esa decisión está la comprensión de que hay un bien mayor: proteger la estabilidad de las familias y de la comunidad. Una comunidad a la cual pertenecen y que les ha dado tanto.

Y a los colaboradores también les toca: cuidar el trabajo no es solo cumplir un horario o una lista de actividades; cuidar el trabajo es dar lo mejor de uno mismo en cada actividad, en cada minuto laboral, desarrollarse como profesionista y como persona para aportar lo mejor.

Ese nivel de conciencia es el que necesitamos hoy: entender que la permanencia de la empresa y la conservación de los puestos de trabajo también son responsabilidad de todos.

Hoy nos toca construir. Construir confianza, construir oportunidades, construir entornos que nos permitan crecer.

Cada persona, desde su trinchera —obreros, técnicos, profesionistas, emprendedores, estudiantes, madres y padres de familia estando presentes en la vida de los hijos, sembrando amor y enseñándoles disciplina— todos suman con su trabajo, su compromiso y su creatividad. Nadie queda fuera: todos tenemos un papel en este esfuerzo común.

La independencia no solo se celebra, se ejerce. Ser independientes implica asumir la responsabilidad de nuestras decisiones, actuar con ética y visión, y preguntarnos cómo podemos ser mejores ciudadanos y líderes en nuestros espacios.

Celebremos no solo el pasado, sino también el presente que construimos y el futuro que forjamos entre todos, con cada decisión y cada acción que tomamos.

¡Sonríe!

– Paty Vargas.