«¿Sabes por qué no conseguimos el talento que necesitamos? Porque aquí siempre lo hacemos así», le soltó Laura, Gerente de RH, a su Director, Álvaro.
- Publican las vacantes en los mismos portales, y no llegan candidatos.
- Ofrecen el mismo sueldo, y nadie lo acepta.
- Prometen oportunidades de crecimiento, y nadie se queda.
- Buscan perfiles, y nadie encaja.
Las palabras de Laura cayeron como un balde de agua fría para Álvaro. Aunque a veces, ni siquiera pensamos que «siempre lo hacemos así»; simplemente lo hacemos. Es un hábito tan arraigado que se convierte en una forma de operar automática, sin cuestionar si sigue siendo efectiva. ¿Dónde estamos buscando? ¿Qué estamos ofreciendo? ¿Realmente nos conectamos con los candidatos?
Ese día, sentado frente a su computadora, Álvaro recordó el libro La estrategia del océano azul de W. Chan Kim y Renée Mauborgne en donde explican que las organizaciones que no se atreven a cuestionar su status quo se quedan estancadas y corren el riesgo de perder oportunidades valiosas. Y entendió que la falta de resultados no era tema del mercado, sino de los mismos procesos que llevaban años aplicando sin cuestionar.
Las grandes transformaciones no comienzan con un aumento de presupuesto ni con nuevas herramientas; comienzan cuando alguien se atreve a desafiar lo que siempre se ha hecho y propone un cambio, no por obligación, sino por la necesidad de evolucionar.
«Los resultados cambian cuando nos atrevemos a desafiar lo que siempre hemos hecho.»
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