Seleccionar página
Últimamente me he dado cuenta de algo: el CV ya no dice tanto. Ya no es lo que define a una persona. Claro, da contexto y es importante, pero hoy se observa mucho más cómo reacciona alguien, cómo entra a un equipo, cómo resuelve un problema sin perder la actitud, cómo responde cuando las cosas no salen como esperaba, que sepa ser parte del equipo sin perderse a sí misma.

Porque en la vida laboral real las cosas cambian, se atrasan, no salen como uno quiere… y ahí es donde realmente se nota el perfil.

En entrevistas me fijo cada vez más en cómo alguien enfrenta lo inesperado:

  • ¿Se rinde?
  • ¿Se queja?
  • ¿Se queda callado o propone algo diferente?


Porque en la vida real, eso pasa. No siempre hay presupuesto, no siempre el cliente dice sí, no siempre tu equipo reacciona como esperas.
No es lo que dice, es cómo escucha.
No es su experiencia, es su forma de estar. Porque al final, lo que más importa… no está en papel. Está en la persona.

Cada vez buscamos más personas que sepan trabajar con otros, que no se asusten con la diferencia, que digan «vamos viendo cómo lo sacamos» en vez de «eso no me toca»La compatibilidad con la cultura ya no es un plus, es un requisito: necesitamos gente que sume, que escuche, que proponga y que no pierda el ánimo cuando hay presión.

Reclutar hoy es leer personas, no solo hojas. Es un arte… La energía, el trato, la manera en que te conectas con los demás… eso también es talento. Y muchas veces, eso es lo que más se queda después de una entrevista.

“No hay nada más contagioso que la energía de alguien comprometido.”
– Simon Sinek

¿Tienes alguna vacante?
¡Sonríe!
– Paty Vargas.