Cerca de mi casa hay una guardería grande. Siempre se hace un tráfico terrible, de esos que avanzas un metro y te vuelves a detener. Mientras esperaba, empecé a observar a la gente que hacía fila para dejar a sus hijos. La fila estaba llena de papás. No uno o dos… eran muchos. Hombres de treinta y tantos años, algunos de cuarenta y más. Pensé que era una coincidencia, pero por la tarde volví a pasar y ¿saben quiénes estaban ahora haciendo fila para recogerlos? Los mismos papás. Desde ese día empecé a fijarme más. Entre semana, en pleno horario laboral, los veía acompañando a sus hijos a cortarse el cabello, sentados en una banca del parque mientras jugaban, aplaudiendo en un torneo de fútbol, esperando afuera de la clase de ballet o gimnasia de sus hijas, en un festival del colegio o en la consulta con el pediatra.
Entonces entendí que no era una excepción. Era un cambio.
Y curiosamente, al mismo tiempo, sigo escuchando decir: “Mejor búscame hombres. Ellos tienen más disponibilidad, viajan más, no piden tantos permisos y tienen menos complicaciones de horario”. Y cada vez que escucho eso sonrío, porque no es lo que estoy viendo en las entrevistas. De cada diez hombres que entrevisto, seis me preguntan por el horario. No porque quieran trabajar menos, sino porque quieren estar presentes en la vida de sus hijos. Quieren poder llevarlos a la escuela, recogerlos, ir a un festival, acompañarlos a un partido o simplemente cenar con ellos.
¿Saben qué pienso? Que es bueno fomentar este tipo de acciones y de pensamientos, porque al final contribuyen a construir un mejor tejido social. Quizá, solo quizá, ese sea el camino para cambiar muchas de las cosas que hoy vivimos como sociedad. Todo empieza con la educación de nuestros niños y con la presencia activa y presente de sus papás. Tal vez el salario emocional ya no tenga género. Tal vez las empresas también debamos entender que un hombre que busca un horario que le permita ser un papá presente no es menos comprometido; al contrario, probablemente sea alguien que también entiende el valor de la responsabilidad, dentro y fuera del trabajo. Me da mucho gusto que conozco empresas que no le tienen miedo a esta nueva dinámica, me emociona tener la fortuna de formar parte de una de esas empresas: Infocus Grupo.
¡Sonríe!
