Nuestro equipo enfrentó el reto de cubrir una vacante en recursos humanos para una mujer de entre 30 y 38 años, casada y con al menos tres años de experiencia en coordinación. A pesar de recibir numerosas postulaciones, el proceso se estancó porque muchas candidatas, aunque calificadas, se mostraron indecisas. Al analizar los datos, descubrimos que la mayoría no estaba dispuesta a aceptar un horario de 9 am a 7 pm y medio día los sábados, lo que no se alineaba con su vida personal.
Ante esta situación, consideramos dos caminos: cambiar el perfil de la vacante y considerar candidatos masculinos dispuestos a aceptar el horario, aunque a un salario un 25-30 % más alto, o desarrollar a alguien con menos experiencia, lo cual ya había fracasado en el pasado. Finalmente, se optó por replantear nuestra estrategia de contratación, ajustando el horario a uno más flexible y resaltando otros beneficios, como oportunidades de desarrollo profesional, para hacer la oferta más atractiva.
Adoptar una visión holística en el reclutamiento transforma el proceso y redefinir su propósito, enfocándose en cerrar vacantes con candidatos que contribuyan al objetivo de la empresa. Esta perspectiva se apoya en tres pilares: el uso estratégico de la data, que permite revisar y analizar la información para ser más efectivos; el compromiso con el objetivo de contratar al mejor talento; y la flexibilidad para trabajar con lo que tenemos.
Esto significa, ofrecer opciones realistas que se alineen con las necesidades del mercado y las expectativas de los candidatos, buscando un equilibrio entre lo que buscamos, lo que hay y lo que podemos obtener con lo que ofrecemos, garantizando así que podamos cubrir la vacante de manera eficaz.
“Las empresas deben adaptarse rápidamente para cubrir vacantes, asegurando que no solo se llene un puesto, sino que se fortalezca la organización en su conjunto”.
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