La otra vez estuve en una reunión y algo me llamó la atención: el gerente hablaba, daba instrucciones… y nadie decía nada. Nadie opinaba, nadie cuestionaba. En ese momento hasta me pregunté si realmente estaban entendiendo o si cada quien estaba en su propio mundo, solo esperando a que terminara.
Después supe que una de las ideas que se plantearon ahí no funcionó. Y no sorprendió tanto. Cuando no hay preguntas, cuando nadie se atreve a opinar, es fácil que se pasen cosas por alto. Claro, cero pensamiento crítico en esa reunión…
Y sí, definitivamente se vuelve un tabú usarlo.
Durante años se nos enseñó que cuestionar no era buena idea, era sinónimo de incomodar o desafiar la jerarquía, entonces muchos prefieren quedarse callados y solo hacer lo que les dicen.
Pero todo empieza con algo muy simple: preguntar.
El pensamiento crítico aparece cuando alguien no se queda con lo primero que ve y se da el tiempo de entender de verdad qué está pasando, por qué se hacen así las cosas, qué se puede mejorar o qué se está dejando pasar.
¿Y tú qué haces cuando alguien cuestiona en tu equipo?
¿Te incomoda… o lo aprovechas?
– Paty Vargas.

